Siempre vas a encontrar en los personajes de La Biblia alguna experiencia similar con respecto a alguna situación personal por la que estés atravesando... Los personajes bíblicos no fueron super hombres ni super mujeres, fueron personas de carne y hueso con debilidades e incapacidades iguales a las tuyas y a las mías, pero con la diferencia que le creyeron a Dios... dependieron de El independientemente a como estuvieran las circunstancias externas… y enfocaron sus acciones e intereses en consonancia a sus propósitos. En otras palabras, el éxito de ellos se debió a que amoldaron sus vidas de acuerdo a la voluntad de Dios... la amoldaron de acuerdo a Su Palabra...
Cuando amoldas tu vida de acuerdo a los criterios de Dios, llegas a alcanzar el éxito que esperas aún en medio de las tempestades difíciles que te azotan... Cuando amoldas tu vida de acuerdo a los criterios de Dios, no le temes a las sendas oscuras y peligrosas por las que atraviesas… Cuando amoldas tu vida de acuerdo a los criterios de Dios, ves resultados asombrosos en las diferentes aéreas de tu vida a pesar de tenerlo todo en contra...
Te muestro uno de los muchos ejemplos que La Biblia ofrece: El ejemplo de José. Tómate tu tiempo y busca en tu Biblia los capítulos siguientes del libro de Génesis: Capitulo 37 y capítulos del 39 al 50. Esto es para que recuerdes lo que implica permanecer fiel a la voluntad de Dios aunque todo se tenga en contra.
Así como fue el caso de José, de la misma manera fue con el resto de los grandes hombres y mujeres que aparecen en La Biblia, y cuyo propósito común, fue el de servir y agradar a Dios independientemente a las circunstancias externas que vivieran... Toma su ejemplo y aplícalo a tu vida... Respóndete con sinceridad:
¿Hacia dónde enfocas tus propósitos?
¿Será por eso que las cosas no te están saliendo como esperabas?
Piénsalo y reorienta tu vida amoldándola a los lineamientos que Dios te ha dado en Su Palabra...
He aquí la palabra en la que Dios desea que te enfoques: Lee con atención:
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por El enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:17-32
El PODER de Dios es ETERNO... Jamás ha tenido principio ni tendrá fin… A lo largo de los siglos no ha menguado... Se trata de un poder sobrenatural que está más allá de toda especulación... Veamos algunas acciones de este poder:
Ese mismo poder fue el que sacó de la nada el universo. ¿Cómo explicar esto? No tiene lógica, no tiene explicación; sin embargo sus efectos los vemos en la creación misma... Las evidencias allí están... Todo el mundo las ve, de tal manera que no tienen excusa para afirmar lo contrario...
Porque las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20
Ese mismo poder es el que ha mantenido “en pie” y en orden toda la creación. ¡Qué organización! ¡Qué detalle! ¡Qué cuidado! Todo en su puesto y regido con leyes perfectas... Otra evidencia incuestionable...
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Salmos 19:1-3
Ese mismo poder es el que tiene la capacidad de transformar tu condición actual aunque todo esté al revés. Capacidad para transformar tus pensamientos... Capacidad para transformar tus sentimientos... Capacidad para transformar tus deseos... Capacidad para transformar tu salud... Capacidad para transformar tu condición matrimonial... Capacidad para transformar tu situación familiar... Capacidad para transformar tus finanzas... Capacidad para transformarlo todo de manera sobrenatural... Ese es el poder que nos hace ser nuevas criaturas cuando nos sometemos al Señorío de Cristo... Es el poder que está a tu disposición total...
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17
Ese mismo poder es el que gobierna con sabiduría todos tus acontecimientos diarios. Nada sucede fortuitamente en tu vida... Cero casualidades... Cero suerte... Todo va encaminado para tu bien aunque no lo entiendas... Lo que te sucedió ayer no fue por casualidad... ni lo que está sucediendo ahora... ni lo que te sucederá mañana... Todo está bajo el gobierno poderoso de Dios...
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28
Ese mismo poder es el que te levantará de la tumba para no volver a morir jamás. Incluso tu vida para después de tu muerte, ya la tienes asegurada, pues has creído en Jesucristo como tu único suficiente Salvador personal.
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en El. 1 Tesalonicenses 4:13-14
Tu vida está cubierta... Tu vida está asegurada... Entonces... ¿Por qué temes ahora?
Recuerda ahora, que tu vida está envuelta en el PODER ETERNO del Dios Altísimo creador de los cielos y de la tierra... El sabe lo que hace con tu vida... Solamente que no te salgas de su cobertura... No cuestiones sus procedimientos...
¡ALABA A DIOS!
Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. Daniel 2:20
Las palabras que contienen el título de esta reflexión forman parte de una declaración que el apóstol Pablo hizo con respecto a su propia naturaleza humana. Veamos su contexto:
Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.
Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.
Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
Romanos 7:15-24
En el texto anterior nos damos cuenta como el apóstol Pablo descubre que en su interior hay una ley que se rebela continuamente contra el bien que él desea hacer: La ley del pecado. Se trata de esa tendencia constante de pensar, desear y proceder en contra de lo que Dios ha establecido. Llega a comprender que él solo no puede librarse de este azote constante que día a día le atormenta; y que únicamente el poder liberador de Jesucristo puede hacerlo...
Esta declaración del apóstol, hace que recordemos cual es nuestra condición pecaminosa: Sabemos que no hemos de proceder en contra de lo que Dios ha establecido, y sin embargo, sabiéndolo procedemos... ¿Acaso puede justificarse esta situación? No...! Al contrario, Dios nos da los medios para que nos enfrentemos día a día con esa condición pecaminosa...
Tú te conoces perfectamente... Sabes cuál es la debilidad que constantemente te atormenta cada día... Sabes que no tienes que hacerlo, y lo haces... ¡Qué terrible es estar en este proceso de caídas constantes! ¿Cómo proceder entonces? ¿Qué actitudes prácticas tomar al respecto?
Ante todo recuerda que Dios conoce y comprende tu condición. Pero el hecho que la conozca y la comprenda, no te está dando licencia para pecar; no justifica ni aprueba tu debilidad. Precisamente porque te conoce te está dando el recurso para que no caigas en la tentación. Mira lo que te dice al respecto:
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Sn.Mateo 26:41
Oración... Oración... Oración... Esto es lo que necesitas hacer ahora mismo.
Tu bien sabes que el hecho de estar transgrediendo deliberadamente lo que Dios ha establecido, trae consecuencias irreparables... Son las consecuencias de nuestros actos las que nos destruyen, y para evitarlas, hemos de perseverar en la oración... Necesitamos tener cada día un tiempo a solas con Dios en que revitalicemos nuestras aéreas débiles... Cada quien sabe cuál es su punto débil, o su “talón de Aquiles”, por eso es necesario reforzarlo... Ese es el peligro constante a que nos exponemos si no oramos cada día: caer en tentación...
Hemos estado hablando la forma de prevenir los actos pecaminosos. Es posible que muchos de nosotros NO hayamos tomado las medidas pertinentes, y por eso estemos hundiéndonos en sus nefastas consecuencias. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué pasa si sigues pecando en lo mismo? ¿Qué pasa si la frecuencia de caídas se multiplica en vez de disminuir? ¿Qué tienes que hacer?
Pídele perdón a Dios ahora mismo… Dios no desprecia el corazón contrito y humillado... No desprecia el corazón que reconoce que ha fallado y que necesita todo el tiempo de su gracia y misericordia infinita... He aquí lo que el apóstol Juan escribe al respecto:
Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso, y su Palabra no está en nosotros. 1 Juan 1:9-10
El perdón de Dios está totalmente a tu disposición; pero tiene que haber un firme propósito de no volver a incurrir en lo mismo, y sobre todo tomar las medidas de prevención cada día. No se trata de una medida ocasional, se trata de todos los días... Ya viste que con un solo día que te descuides, las cosas se complican... ¡Y vaya que sí!
Necesitas fuerza de voluntad para quitar todo aquello que te induce a pecar... Necesitas fuerza de voluntad para decir NO aunque tus tendencias pecaminosas te reclamen, aunque sufras por desapegarte de ello... Necesitas fuerza de voluntad para vivir de acuerdo a los lineamientos que Dios ha establecido en su Palabra. Necesitas fuerza de voluntad para vivir de acuerdo a lo que el apóstol Pedro escribe en su carta:
Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque YO SOY santo. 1 Pedro 1:14-16
¡Qué claro está! Santos en toda nuestra manera de vivir... En toda... No solo en algunas aéreas... Vida de obediencia y santidad...
Es posible que algunas de las personas que leen esta reflexión, estén ahora viviendo consecuencias terribles por haberse dejado llevar por la “ley” del pecado... Personas que a pesar de llamarse “cristianas” e incluso de tener ministerios fructíferos, se encuentran atrapadas en esas consecuencias terribles de las que ya no pueden salir...
Son consecuencias que ya no les permiten levantarse... Consecuencias de desastre total en su vida matrimonial, familiar, financiera o en cualquier otra área... No hay más que un lamento constante después de tanto tiempo... Pero ahora reconocen que están como están por haber persistido en la desobediencia; sin embargo, HOY quieren cambiar totalmente el rumbo de sus vidas, quieren que su cristianismo cobre razón de ser como lo fue al principio...
Muchos se sienten ahora, en la condición como en la que se encontraba Jerusalén cuando fue saqueada... Pero ahora, después de haber reconocido sus faltas reconocen y claman de la siguiente manera:
Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestra danza se cambió en luto.
Cayó la corona de nuestra cabeza; ¡Ay ahora de nosotros! porque pecamos.
Por esto fue entristecido nuestro corazón, Por esto se entenebrecieron nuestros ojos, Por el monte de Sion que está asolado; Zorras andan por el.
Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre; Tu trono de generación en generación. ¿Por qué te olvidas completamente de nosotros, y nos abandonas tan largo tiempo?
Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio.
Lamentaciones 5:15-21
Pídele ahora a Dios que renueve tus días como en el principio... Recuerda aquel día que tuviste ese encuentro personal que hizo que cambiara todo por completo... Dios puede renovarlo todo... Deja que El se encargue de hacerlo todo, pero pon de tu parte en llevar una vida de obediencia radical a su Palabra... Ya viste que tú no puedes hacer nada, a menos que su poder sobrenatural sea el que te sostenga...
Ora al Señor... Lo más seguro es que te escuchará con prontitud y obtendrás la victoria, pero no por tus fuerzas y méritos, sino por el poder de su Espíritu obrando en ti...
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El.
El Valor de la Mujer Cuentan que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer. Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:
LA ESBELTEZ DE LA PALMERA Tomo la redondez de la luna; las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del sol, y las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma de un cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve. Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dió al hombre.
Después de una semana, vino el hombre y le dijo: Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella! Bien, contesto Dios y tomo a la mujer.
Paso otra semana, volvió el hombre y le dijo: Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mi; ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al contacto. Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba, me daba dulzura, ternura, comprensión y amor sin condiciones, por favor Dios, devuélvemela, porque no puedo vivir sin ella!
Ya veo, dijo Dios, ahora valoras sus cualidades, eso me alegra mucho, claro que puedes tenerla de nuevo, fue creada para ti, pero no olvides cuidarla, amarla, respetarla y protegerla, porque de no hacerlo, corres el riesgo de quedarte de nuevo sin ella
A pesar que tienes un largo rato de no ver el sol alumbrar sobre tus caminos... A pesar de vislumbrar horizontes oscuros y tempestuosos... A pesar que todo lo has tenido en contra, otra vez has visto la ayuda oportuna y milagrosa de Dios.
En días pasados, has visto situaciones en las que parecía que todo se iba a solucionar, pero de repente todo se oscureció con mayor intensidad; y aún así en medio de esas condiciones, has comprobado que Dios siempre está pendiente de todas tus necesidades... No hay día que no lo hayas comprobado...
Una vez más has visto que los acontecimientos vividos, aunque dolorosos, paradójicamente te han favorecido... Una vez más la balanza se ha inclinado a tu favor, aunque todo alrededor está totalmente en contra... Dios te ha mostrado que de donde no podías obtener lo que esperabas, El te lo dio...
Así que la próxima vez, no reniegues cuando se produzcan acontecimientos extraños, impredecibles e incómodos, pues aún en medio de ellos verás las intervención y el favor de Dios...
Puedes afirmar con plena seguridad que hasta esta fecha has obtenido el auxilio de Dios, y que así lo seguirá haciendo hasta el último día de tu estancia en esta tierra...
Sigue fielmente trabajando para la obra del Señor... No desistas...
Nuevamente recibe HOY La Palabra de Dios que te fortalecerá en estos momentos de tu vida:
En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, YO he vencido al mundo. Sn.Juan 16:33