|
Visto 1 - 6 de 6 Blogs.
Quereme por lo que Soy
Las personas somos cuerpo y esencia, pero valemos por lo que realmente somos y no por aquellas cosas que poseemos.
La acumulacion de bienes materiales no nos garantiza alcanzar la felicidad ni debe cosiderarse simbolo del exito.
En un simple instante podemos perder todo aquello que llevo años conseguir y la fortaleza se conviertira en debilidad.
Podran robarte tus bienes o tu dinero, sin embargo nadie va a poder quitarte los tesoros que guardas en tu corazon.
Tu espiritualidad, tu Fe, tu inteligencia, tu perseverancia, tu optimismo, tu amor, son los valores que te guian en la vida.
Por eso cuando alguien se acerque a vos decile: Quereme por lo que soy, no por lo que tengo ! Aceptame tal como soy, no intentes cambiarme ! Quereme con conviccion, amame sin condicion !
Profeta Silvia Floridia http//blogmujeramujer.blogspot.com Email: blogmujeramujer@gmail.com
2 Crónicas 7: 14 “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Este es un versículo mundialmente conocido por la comunidad cristiana, pero de conocer a entender hay una gran diferencia, es por esa razón que el devocional de este día, quiero dirigirlo a entender las verdades que encierran estas palabras que Dios inspiro. Todo comienza por una acción nuestra, es decir que la mano de Dios se puede mover en nuestra vida a través de una acción que nosotros hagamos. Pero esta acción requiere por lo menos de tres cosas que son: Humillarse, realmente para el ser humano es muy difícil humillarse, porque humillarse significa: “estar dispuesto a”, “reconocer y accionar”, “rendirse”. Quizá a la mayoría de nosotros nos es difícil humillarnos, es decir, no es difícil reconocer que estamos mal delante de Dios, seguramente si te preguntaran como esta tu relación con Dios, quizá por pena o por temor a quedar en vergüenza dirías: “Esta bien como siempre”, cuando a lo mejor tu sabes dentro de ti que no es así. Humillarse significa reconocer mi estado delante de Dios, reconocer que en mis propias capacidades no puedo lograr grandes cosas como las lograría con Dios a mi lado, reconocer que dependemos de Dios y no de las personas que nos rodean. El mismo Jesús dijo en el evangelio de San Juan “Fuera de mi, nada podéis hacer”, eso quiere decir que para que Dios actué en nuestra vida lo primero que tenemos que hacer es reconocer que solo bajo su gracia y su poder podemos alcanzar las cosas que tanto anhelamos. Orar y buscar su rostro, esto tiene que ver con mantener un habito diario de búsqueda de la presencia de Dios, muchos quieren que Dios obre en sus vidas, cuando ni siquiera aparta en el día un momento en donde puedan orar y buscar el rostro del Señor. Difícilmente conseguirás grandes resultados si no hablas con Dios, sino mantienes una verdadera comunión con el Señor en oración. Muchos se dicen “cristianos” cuando ni siquiera oran ni cinco minutos al día, ¿Realmente será un verdadero cristiano?, que yo sepa, la oración es una de las oportunidades que tenemos para comunicarnos con Dios, entonces si no oras, ¿Cómo te comunicas con El? Convirtieren de sus malos caminos, acá esta la parte mas interesante, puesto que si te humillas querrás buscar el rostro del Señor, pero esta para mi es una de las cosas mas importantes, porque conlleva a la ACCIÓN. Cristiano cualquiera se puede hacer llamar, pero las acciones que hace el verdadero cristiano son las que valen, entonces cuando la palabra de Dios habla sobre “convirtieran” esta hablando de una transformación total, es decir mostrar los frutos del verdadero arrepentimiento. La pregunta mas importante seria: ¿Realmente anhelas la bendición de Dios?, porque si es así tienes que comenzar a realizar estos tres pasos, la voluntad de Dios es que tu puedas cumplir con esto que te pide, para que de esta forma no halla obstáculo alguno para que el favor de Dios este contigo. Amado amigo, es momento de humillarse pero con corazón sincero y transparente, es hora de cultivar un habito diario de búsqueda de la presencia de Dios y lo mas importante, es momento de accionar pero de verdad. Dios quiere bendecirte, de eso no hay duda, pero ¿Estas dispuesto a cumplir estas tres cosas?, si es así, entonces no te preocupes, porque muy pronto comenzaras a ver como Dios comienza a bendecirte en gran manera. Autor: Enrique Monterroza
Señor… Enséñame a esperar con paciencia y en tu presencia, que mi ansiedad y mi impaciencia no corte la marcha del tiempo… que nunca desespere mi inconsciencia ni mi sueños perezcan. Señor… Enséñame a controlar mi temperamento, enséñame a volar a favor del viento… que mi paciencia aprenda a esperar bajo tu gracia y tu promesa. Señor… Enséñame a ser frágil y madurar, sin desconfiar de el camino nuevo que tienes para mi… siempre dispuesta a mejorar, sin quejarme de la angustia y los sinsabores. Señor… Enséñame a ser humano, permíteme vivir paciente… que a cambio de quejarme de cada herida, me deleite sabiendo que llegaré a la meta. Señor… Enséñame a ser humilde sabiendo que es un don hermoso, que mi energía no sea compitiendo para ser aceptada por otros. Señor… Enséñame a esperar confiada, sabiendo que no he de fatigarme… Enséñame a recibir el mensaje revelado por ti y alcanzarlo. Señor… Enséñame a mantener tu propósito… que con alegría me sienta amada, sabiendo que con tu amor me has cuidado… y con tu bondad me has rodeado. Señor… Enséñame a no salir disparada y morirme fatigada, Padeciendo en mi camino sin llegar a lo que tú me has prometido. Angy
Daniel 6:10 “Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”. Si hay algo que a la mayoría de personas en la iglesia no les gusta es: La Oración. Pero no hablo de la oración que hacemos antes de comer, antes de levantarnos o al acostarnos, o esas pequeñas oraciones de bienvenida, ofrenda o despedida en nuestras congregaciones, sino que hablo de mantener una vida de oración. Orar es hablar con Dios, no con palabras de diccionario, sino que hablar con El como que habláramos con nuestro mejor amigo. ¿Cuántos de nosotros podemos pasar horas enteras hablando con nuestro mejor amigo?, ¿Cuántos de nosotros podemos pasar horas sino decir días enteros hablando con la personas que nos gusta?, entonces si podemos pasar mucho tiempo hablando con estas clases de personas, ¿Por qué no dedicar también un buen tiempo para platicar con Dios? ¿Cuándo fue la ultima vez que oraste mas de media hora?, ¿Cuándo fue la ultima vez que gozaste esa media hora de oración? Recuerdo que cuando tenia dieciséis años pasaba horas enteras arrodillado en mi cuarto orando, recuerdo que tenia una lista inmensa de peticiones y no podía pasar ese día sin que clamara por esas peticiones, claro esta, que ese periodo de oración lo aprovechaba al máximo y es ahí donde encontré la victoria para mi vida en muchas áreas, ministerios y vida personal. Daniel es un ejemplo de un hombre entregado a una vida de oración, consecuencia de esto es que Daniel fue un hombre que experimentó la bendición y el respaldo de Dios. ¿Cuántos de nosotros queremos ver cosas grandes en nuestro ministerio y ni siquiera apartamos unos cuantos minutos para orar y contarle a Dios de los grandes proyectos que tenemos? Muchos anhelan cosas grandes, muchos quieren respaldo de Dios, muchos andan buscando las bendiciones, pero jamás encontraras nada de eso si no comienzas a cultivar una vida de oración. No hablo de comenzar orando cinco horas, hablo de comenzar el proceso de aprender a tener una vida de oración, es decir, puedes comenzar con cinco minutos, a los días los puedes multiplicar a diez minutos, al mes pueden ser veinte y así sucesivamente puedes ir aumentando tu tiempo de oración y cuando te vengas a dar cuenta, no te costara orar para nada y tu oración será traducida en bendición. Para obtener la bendición es necesario mantener una vida de oración. ¿Estas dispuesto a forjar en tu vida un habito diario de búsqueda del Señor?, Si es así, bienvenido seas al área de bendición, puesto que tu oración se traducirá en bendición.
Le pedí a Dios estar en primera fila… Él me colocó en el último lugar para que conociera la paciencia y la humildad. Le pedí ser el centro del mundo… Él me enseñó que la vanidad me aparta del centro de cualquier cosa. Fama y gloria… Pero Él me concedió sencillez y comprensión para que mi ego no fuera a herir a los demás. Le pedía a Dios un auto que viajara veloz… Él me concedió un paso firme por el sendero correcto para que no atropellara mis sentimientos. Tener una mansión pero… Él me dio una pequeña casa llena de ternura y amor. Le pedí poseer dinero para tener muchos amigos pero… Él me concedió algo mejor: me ofreció Su amistad no a cambio de mi dinero sino de mi sinceridad. Pedí a Dios poseer mucha belleza y sin embargo… Él me dio sensibilidad y belleza espiritual para que no me sintiera más que los demás. Le pedí a Dios ser siempre feliz, pero… Él me hizo conocer la tristeza para que comprendiera que la vida no sólo esta compuesta de cosas bellas y para que tuviera compasión por el sufrimiento de los demás. Un carácter fuerte pero… Él me concedió un corazón blando y un carácter pasivo para que pudiera amar y ayudar a los demás. Le pedí tener el mundo a mis pies pero… Él me hizo comprender que es mejor tener amigos en el corazón. Por todo eso Dios mío… nunca me concedas todo lo que te pido… concédeme lo que hasta hoy he tenido la dicha de poseer. ¡Dios les bendiga! Amén
Si esperas en MÍ en oración, te podré revestir de Mi fortaleza. ¿Qué significa esperar en MÍ? Entregarme tus pensamientos y tu voluntad y aceptar la MÍA. Muchas veces no revelo MI voluntad - lo que sé que a la postre dará mejor resultado - de una sola vez; a menudo es un proceso gradual. Tú me entregas tus ideas y planes, por ejemplo tus planes para ese día, tus deseos personales, tu opinión sobre determinado asunto o lo que sea. Pero aun después de esa entrega inicial, Mi plan va descubriendose poco a poco. A medida que voy revelándote más de Mi voluntad, tú debes entregarme más de la tuya. Durante ese proceso, te concedo a cada paso Mis fuerzas y Mi gracia. Solo cuando comienzas a resistirte a Mi voluntad o te empeñas en aferrarte en parte a la tuya te empiezan a faltar las fuerzas para seguir. En tanto que te rindas y aceptes lo que hago, recibirás toda la gracia, la paz y las fuerzas que necesitas; nunca te faltara nada. Ese es el sencillo principio de aprovechar Mis fuerzas. No obstante, para hacerlo bien debes acudir a Mí y escuchar Mis instrucciones a cada paso. El proceso consta de tres etapas. La primera es entregarme HUMILDEMENTE tu voluntad; la segunda, PREGUNTARME cuál es la Mía; y la trecera, ACEPTARLA Y PEDIRME las fuerzas para llevarla a cabo. Cuando haces eso, Mi Espiritu entra en ti, te sostiene y te da exactamente lo que necesitas en esa situación. Ese estado de perfecta armonía conmigo es magnífico. DE JASÚS, CON CARIÑO............
|