Guerra contra Amalec Éxodo 17:9-16 La Biblia dice que había una guerra entre el pueblo de Dios, Israel y Amalec. Estos amalecitas eran un pueblo hechicero, brujo satánico y a Dios no le agrada la gente que practica el mal. Dios le da una orden a Moisés: que haga la guerra a Amalec. Ahora bien Moisés sabía quienes eran los amalecitas, ya que él vivió en un pueblo igual, que era Egipto. Moisés pudo comprobar cual poder era más grande, “El de Dios”. Hoy en día el ocultismo se ha incrementado. Se ha desarrollado más en las escuelas y los hospitales, hasta los empresarios hacen estas prácticas. La Biblia dice que la maldad aumentaría y el amor de muchos se enfriaría, tanto así que hay gente confundida que hablan de mal de ojo, que buscan gente para que los curen; pero a la larga esta práctica es ocultismo y las personas lo hacen y lo ven normal. Nosotros como cristianos no podemos estar haciendo este tipo de prácticas, ya que Dios no tiene ningún tipo de alianza con el enemigo. Vemos en la Biblia que Dios le dijo a Moisés sal a pelear contra ellos. Es tiempo que tú y yo también salgamos y peleemos. Que hagamos guerra al hechicero, al brujo, al satanista y derrotarlo aunque ese brujo, sea tu amigo, tu mamá, tu papá, tu hermano; ya que el diablo va a querer ganarse tu alma. Los problemas familiares no van a parar hasta que nos levantemos como pueblo de Dios y le pongamos el alto al enemigo, no tengas miedo de pelear y guerrear en contra de aquel que practica ocultismo; ya que el que tiene miedo es quien lo practica, hay iglesias donde el satanista queda mandando y por falta de discernimiento no son capaces de echar al brujo, al satanista. Si bien es cierto que Dios quiere gente prospera dentro de la iglesia, pero también quiere gente santa, porque él no quiere amistad, ni relación alguna con las tinieblas. Tú no tienes que cuidarte de los brujos, hechiceros, satanistas; son ellos los que tienen que cuidarse de ti, pues el que está contigo es más poderoso que el que está con ellos. La Biblia dice que Josué, general de los ejércitos, salió a la batalla con otros generales voluntarios, mientras Moisés estaba en la cumbre del callado; allá en lo alto y desde allí podía ver todo lo que acontecía y no sólo eso; sino que en ese lugar el levantaba sus manos y el pueblo de Dios ganaba. ¿Qué representaba la cumbre? Representaba la relación con Dios, la intervención que tú estás haciendo por algo o por alguien para obtener la victoria. Cuando tú levantas las manos a Dios en medio del problema, de la dificultad, de la batalla Dios te va a levantar, te va a prosperar y te va a dar la victoria. Tal vez digas: me siento solo (a) en medio de está guerra, pero queremos decirte, a ti que está leyendo este mensaje, no estás solo; hay un pueblo de Dios llamado VIDA CRISTIANA que todos los días sube a la cumbre del callado y levanta sus manos por ti, para que salgas del problema que te encuentras y tengas victoria. Dios te bendiga.